¿Qué puede hacer y qué no puede hacer un detective privado?

Las investigaciones de los detectives privados están amparadas hoy por las normativas españolas. No siempre fue así, pero hoy sabemos perfectamente que se puede contratar un detective privado si nuestra intención es que haga varias averiguaciones acerca de un tema de alcance público o privado.

Ahora bien, más allá de esta generalidad, no podemos perder de vista que siguen existiendo algunas dudas muy habituales en sus potenciales clientes, las cuales tienen que ver, sobre todo, con el límite de sus acciones. Dicho de otro modo: ¿qué puede hacer y qué no un detective privado profesional?

En efecto, la mejor forma de responder a la pregunta es consultárselo a una de las mejores agencias de detectives privados en Madrid, como lo es Géminis Detectives, para que ellos mismos nos expliquen cuál es sus ámbitos de actuación, y hasta dónde pueden ir en esta actividad.

Evidentemente, con todo eso claro, resultará mucho más sencillo saber si un detective profesional puede echarte una mano con tu problema, recabando la información y recolectando las pruebas suficientes si se pretende inclinar la opinión del Tribunal en medio de un proceso legal.

Entonces, ¿qué puede investigar un detective privado?

Si nos basamos en el artículo 48 de la Ley 5/2014 de Seguridad Privada, nos encontramos con esto, sobre qué puede investigar un detective privado: “…La realización de averiguaciones y la obtención de información y pruebas relativas a delitos sólo perseguibles a instancia de parte por encargo de los sujetos legitimados en el proceso penal”, despejando así cualquier incertidumbre al respecto.

Como puede que algún lector no sepa bien qué son los delitos sólo perseguibles a instancia de parte, no está de más aclarar que son todos aquellos en los que únicamente la persona agraviada puede realizar la acción penal de interposición de denuncia, sin que puedan investigarse “de oficio”.

Esos delitos vienen a ser los que calificamos como privados o semipúblicos, con la rara excepción de que el Juez o Autoridad Competente, reclame la participación del investigador privado en una averiguación que inició, y de la que debería ser apartado, pero a la que aún puede aportar mucho.

Por poner algunos ejemplos, los delitos societarios están entre los más comunes en este segmento, siempre que los mismos no hayan afectado a una gran cantidad de personas o al interés general, circunstancia bajo la cual pasarían a ser considerados delitos perseguibles de oficio.

Otra situación muy frecuente es la que se da cuando hay sospechas de infidelidad dentro de la pareja, con uno de los cónyuges mandando a investigar a otro, considerando que sólo él se ve afectado por la actitud, que podría tener incidencia al llevarse a cabo la separación o divorcio.

¿Y qué no puede investigar un detective privado?

Por fuera de la esfera de actuación de los investigadores privados quedarán aquellos delitos públicos o semipúblicos que puedan ser perseguidos de oficio, independientemente de que fueran así catalogados desde el principio de las investigaciones, como durante las mismas.

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